Viernes, 5 de diciembre
“Él solo es mi roca y mi salvación; mi refugio.” — Salmo 62:7
Todos tenemos momentos donde buscamos un lugar seguro… un respiro, una pausa, un abrazo, un espacio donde el alma pueda descansar sin miedo. Jesús se presenta como tu refugio: no un lugar físico, sino un corazón donde puedes esconderte, una presencia donde tu mente encuentra calma y tu espíritu encuentra fuerza.
Él no solo te protege del ruido de afuera; te protege del ruido de adentro. Cuando todo se mueve, Él permanece. Cuando tú flaqueas, Él sostiene. Venir a Jesús no es huir; es encontrar un lugar donde sanar.
Hoy, antes de dormir, di en voz baja “Jesús, en Ti encuentro mi refugio.” Déjalo entrar en tus pensamientos.
Jesús, gracias por ser mi refugio seguro. En Ti encuentro paz, descanso y dirección.nCubre mi corazón de todo temor y fortalece mi espíritu. Sé mi lugar seguro hoy.
Amén.